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A la sombra del Camino Real: Monasterio de la Madre de Dios

A las afueras de la villa, siguiendo el curso de la vieja N-I y muy próximo al portal medieval por donde entraban reyes y embajadores desde Madrid camino del norte, se alzan aún los severos muros del Monasterio de la Madre de Dios. Su fachada, sobria y sin adornos, revela en su contención el rigor de las carmelitas descalzas que aquí vivieron durante más de cuatro siglos, desde los tiempos del Duque de Lerma hasta bien entrado el siglo XXI.
Monasterio de la Madre de Dios de Lerma, Camino Real, Burgos
Monasterio de la Madre de Dios de Lerma, Camino Real, Burgos. Interior
Monasterio de la Madre de Dios de Lerma, Camino Real, Burgos
Monasterio de la Madre de Dios de Lerma, Camino Real, Burgos
Monasterio de la Madre de Dios de Lerma, Camino Real, Burgos. Interior

Fotografias:
M.A. de la Cruz
www.monasteriodelerma.com

La noble fundación del Duque

Como muchas otras obras en Lerma, este convento nace por motivos familiares: fue fundado por el Duque de Lerma para su entorno más cercano. La primera priora fue doña Luisa de Padilla y Acuña, condesa de Santa Gadea y suegra del heredero del ducado. Las obras comenzaron en 1608 bajo la dirección del arquitecto Francisco de Mora —el mismo que trazó el Palacio Ducal— aunque las trazas definitivas fueron adaptadas por fray Alberto de la Madre de Dios, carmelita arquitecto de sólida fama.

Religión y vida interior: Sobriedad para lo eterno

Aquí residieron durante más de 400 años las Carmelitas Descalzas, orden reformada por Santa Teresa de Jesús. Su vida, escondida y silenciosa, apenas alteró el ritmo de Lerma salvo en contadas ocasiones. La Iglesia, de planta de cruz latina, con coro a los pies, muestra un retablo clasicista de columnas corintias, sin adornos ni dorados superfluos, fiel a la espiritualidad despojada de la Orden. El convento fue también foco de fervor durante la beatificación de Santa Teresa en 1614, convirtiéndose entonces en centro de actos solemnes que atrajeron a toda Castilla.

Economía de clausura: Paneras, colmenas y oración

Aunque el voto de pobreza marcaba su existencia, el convento llegó a contar con amplios terrenos —13.000 m²— y autosuficiencia gracias a su panera, colmenar y pequeñas huertas, además del canal derivado del río Revilla que atravesaba el recinto. En el Siglo de Oro, el sustento se mantenía mediante dotes familiares al ingresar una monja y por rentas de tierras. Hoy el convento ha cesado su función religiosa y parte del espacio se alquila para eventos. La visita guiada permite descubrir la celda, la clausura y el silencio donde una vez se rezó por los pecados del mundo.

Ciencia, arquitectura y trazado: Geometría de Dios

Este edificio es ejemplo de arquitectura carmelitana reformada: proporciones justas, sin exhibición ni ornamento. Francisco de Mora y fray Alberto de la Madre de Dios —discípulo de Herrera— emplearon aquí los cánones clásicos para reflejar, con muros altos y lisos, la fortaleza espiritual frente al mundo. A diferencia de las iglesias barrocas contemporáneas del sur de Europa, en Lerma se impone el lenguaje del Renacimiento sobrio, que en esta orden se convierte casi en geometría mística.

Política y conflictos: Fuego y retirada

Durante la invasión napoleónica (1808), como otros edificios religiosos de Lerma, el convento fue incendiado, salvándose únicamente la panera y el colmenar. Más adelante, en las Guerras Carlistas, fue ocupado por tropas liberales, aunque el general Baldomero Espartero —hombre de armas y política— ordenó abandonarlo por respeto a una carmelita del convento, que era tía de su esposa.

Comparativa histórica: Cuatro siglos de clausura

En 1610, cuando las obras del convento casi concluían, la villa de Lerma contaba con unos 5.000 habitantes. Hoy no supera los 2.500. En aquella época, un artesano trabajaba unas 12 horas diarias por un salario que apenas le daba para pan, aceite y leña. El número de libros publicados en toda Europa en 1610 fue de unos 5.000 títulos anuales. Hoy se publican más de 2,5 millones cada año. Entonces, una mujer ingresaba en clausura como opción vital o familiar; hoy la comunidad carmelita de Lerma se ha trasladado a Cuenca y el espacio se ha abierto al público.
¿Lo sabías?
las ocho Carmelitas Descalzas dejaron Lerma en diciembre de 2016 para unirse a la comunidad de Villanueva de la Jara (Cuenca)
En tiempos del Duque de Lerma, había en España 1 monja por cada 160 vecinos; hoy, apenas 1 por cada 6.700. Una diferencia de 40 veces que muestra el cambio radical de la vida religiosa.
Galileo Galilei
(1564-1642)
Mientras en Lerma se levantaban estos conventos con orden y silencio, en Pisa y Florencia Galileo Galilei alzaba la voz de la razón. En 1609 perfeccionó el telescopio, y en 1610 —el mismo año en que se terminaban estas obras— descubría las lunas de Júpiter y cambiaba para siempre nuestra idea del cosmos.