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En San Blas, la cigüeña verás
Mucho más que piedra barroca y clausura: es memoria viva de un tiempo en que el poder espiritual y terrenal se entrelazaban en formas hoy difíciles de concebir.
El miércoles mercado
Una de las más grandes de España en su tiempo, con más de 6.800 metros cuadrados de historia y simetría.
El más antiguo de Lerma
Entre los muros de esta villa barroca y ducal se oculta un convento donde la historia, la fe y el arte se funden con la serenidad del tiempo.
A la sombra del Camino Real
A las afueras de la villa, siguiendo el curso de la vieja N-I y muy próximo al portal medieval por donde entraban reyes y embajadores desde Madrid camino del norte
Entre vigas caídas y ecos imperiales
Aquí, entre muros y maleza, se dibujaba la ambición de una villa ducal que aspiraba a convertirse en emblema espiritual y bastión del poder cortesano.
Puerta de piedra hacia la villa cortesana
El puente sobre el río Arlanza se convirtió en la entrada principal a una villa que era al mismo tiempo residencia, corte y escenografía del poder.
Centro espiritual del duque de Lerma
la Ex-Colegiata de San Pedro fue construida para impresionar tanto a Roma como a Castilla. Su historia es también la de las ambiciones políticas del barroco español
Techo para el Rey

Francisco de Sandoval y Rojas, valido del rey no debía mezclarse con la plebe ni interrumpir su tránsito entre el altar y el trono.

Ducado y ambición
Francisco Gómez de Sandoval y Rojas heredó el mayorazgo familiar como IV Conde de Lerma y V Marqués de Denia.
Inaugurado el 27 de octubre de 1617
El convento carmelita de Lerma se levantó con el nombre de Teresa antes de que Roma la canonizara.
Los predicadores del Duque
A las afueras de la villa, siguiendo el antiguo camino de Burgos, el Duque de Lerma mandó levantar en 1613 un convento para los frailes dominicos.
Los arcos: "El balcón del frio"
Esta plaza, encajada entre dos conventos, fue umbral de poder, atalaya de batallas y teatro de reencuentros.
Hoy Espacio Escénico
Levantada entre finales del siglo XVI y los primeros años del XVII, la Iglesia de la Piedad conserva la serenidad de la arquitectura popular que acompañó el crecimiento de la villa.