San Francisco de los Reyes
Pasadizo del duque
Ex- Colegiata de San Pedro
Palacio Ducal
Convento de San Blas
Arco de la carcel
Monasterio de la Ascensión
Puente medieval
Plaza Mayor
Convento de Santa Teresa
Convento de Santo Domingo
Plaza de Santa Clara
Monasterio de la madre de Dios
Monasterio de San Francisco de los Reyes: Entre vigas caídas y ecos imperiales
Te encuentras ante las ruinas solemnes del monasterio de San Francisco de los Reyes, uno de los grandes proyectos religiosos y políticos de la Lerma del siglo XVII. Su silueta erosionada no es solo testimonio del paso del tiempo, sino de un tiempo que quiso parecer eterno. Aquí, entre muros y maleza, se dibujaba la ambición de una villa ducal que aspiraba a convertirse en emblema espiritual y bastión del poder cortesano.
Un nombre y una fundación nobiliaria
Doña Leonor de Rojas y la casa del duque
El monasterio fue fundado entre 1606 y 1613 por doña Leonor de Rojas, hermana del todopoderoso Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma y valido del rey Felipe III. Esta iniciativa se inscribía en el programa de monumentalización de la villa, convertido en emblema de la nueva nobleza cortesana. La reina Margarita de Austria y el propio monarca enviaron donaciones espléndidas a esta fundación franciscana.
Contrario a lo que ciertos resúmenes afirman, el propósito de la familia ducal no era replicar en Lerma lo que fue El Escorial para Madrid, sino fortalecer un enclave privado, simbólicamente fuerte y políticamente blindado. Valladolid, no Lerma, fue sede de la corte entre 1601 y 1606.
Espiritualidad y política combinadas
El convento como enclave de poder
La orden franciscana, profundamente ligada a la reforma espiritual de la época, fue elegida por su austeridad, pero también por su fidelidad a la monarquía. El monasterio sirvió de espacio para retiro, oración, enterramiento nobiliario y proyección del linaje ducal. Fue uno de los puntos estratégicos de la red conventual que articulaba la Lerma barroca como ciudad sagrada y ceremonial.
Arquitectura al servicio del linaje
De Pedro de Herrería a Juan de Rozadilla
Para su construcción se emplearon algunos de los arquitectos y artistas más notables del momento, como Pedro de Herrería —que trabajó también en El Escorial—, Francisco de Isla, Juan de Naveda y Juan de Rozadilla. La obra refleja los cánones severos del clasicismo herreriano: sobriedad en las líneas, monumentalidad sin exuberancia, espacios amplios y techumbres artesonadas. Aún hoy, entre los muros derruidos, pueden verse restos de esas estructuras nobles.
Situación actual
De fundación regia a ruina vigilada
En la actualidad, el edificio presenta un avanzado estado de deterioro: parte de la techumbre se ha derrumbado, las vigas están partidas y la vegetación trepa por los muros. El abandono ha sido tal que, en febrero de 2023, fue incluido en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, que identifica bienes culturales en riesgo.
En una nota esperanzadora, el edificio ha pasado recientemente a manos privadas con intención de restaurarlo y convertirlo en espacio cultural y turístico. La rehabilitación proyectada incluiría visitas guiadas, encuentros espirituales y recuperación del entorno paisajístico.
Lope de Vega
1562-1635
En 1617, Lope de Vega participó en las fiestas organizadas por el duque, con teatro y procesiones en calles adornadas con altares efímeros. Eran celebraciones religiosas y de propaganda. Hoy Lerma revive ese espíritu en su Fiesta Barroca, cada agosto.
¿Lo sabías?
Lerma vivió fiestas cortesanas apoteósicas: procesiones con calles engalanadas y altares, artes efímeras y teatro áureo; Lope de Vega compuso piezas ligadas a aquellos festejos, verdadero “canto del cisne” del valido antes de su caída en 1618.